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NUESTRA LUCHA, NUESTROS PROYECTOS


Encuesta de identificación de necesidades de jóvenes diversos y diversas según identidad de género y orientación sexual



Por: Pantera Rosa Cine Club

La encuesta de identificación de necesidades de jóvenes diversos/as según identidad de género y orientación sexual, es un trabajo presentado por Pantera Rosa Cine Club y Lesbianas Bogotá, que consta de objetivos, instrucciones generales, diseño metodológico y estadístico, marco conceptual, preguntas, respuestas, montaje y diseño web; este proyecto tiene como motivación principal apoyar el trabajo de la mesa de jóvenes por la diversidad sexual.

El proyecto empezó con 28 preguntas. En respuesta a las inquietudes y comentarios de personas y organizaciones, se articularon a la encuesta más variables y se modificaron otras para hacerla más completa, integral y accesible. En promedio se elaboraron 10 encuestas de aplicación de prueba; el marco conceptual se elaboró con base en la consulta de diversos documentos, así mismo, del conocimiento y la experiencia de los grupos creadores (Pantera Rosa Cine Club y Lesbianas Bogotá).

Para elaborar las preguntas y las respuestas tuvimos en cuenta criterios de:


·  Claridad: Este criterio esta asociado a la comprensión y accesibilidad a las preguntas y respuestas, para desarrollar y fortalecer este punto, elaboramos el marco conceptual para utilizar un mismo lenguaje y significados de conceptos claves como: identidad de género, orientación sexual, sexo, intersexualidad, discriminación, etc.

·  Precisión:  Este criterio está asociado con la exigencia de no tener ambigüedades en la redacción de las preguntas y en las respuestas.

·  Coherencia y orden:  Este criterio está asociado con la conexión y relación entre preguntas consecutivas, con el fin de evitar contraindicaciones o cambios de escenarios radicales. Es así que logramos un hilo conductor sólido en conceptos, preguntas, respuestas y comentarios para dar facilidad en el desarrollo de la encuesta.

·  Viabilidad y pertinencia:  Este criterio está asociado con el propósito y conveniencia de cada pregunta para responder al objetivo general de la encuesta: “identificar la percepción de las necesidades de jóvenes diversos y diversas en identidad de género y orientación sexual”.
Actualmente la encuesta cuenta con 31 preguntas, un marco conceptual y un documento de políticas y condiciones de uso, además la acompañan unas instrucciones generales para el desarrollo de ésta, y un objetivo general.



Los resultados y el análisis de datos estarán a disposición de todo público a partir de febrero de 2006. Estos serán sistematizados por los grupos creadores y personas colaboradoras. Los resultados se actualizarán cada 30 días y aparecerán en la página web de Lesbianas Bogotá y en la de Pantera Rosa Cine Club.
Con este proyecto deseamos fortalecer la historia y ampliar la información del contexto y las referencias de las personas LGBT en Colombia. Especialmente, deseamos que nuestras voces, ideas y experiencias estén sustentadas por nosotras/os mismas/os para así visibilizar la existencia y viabilidad de reconocer y valorar los tiempos, personas, culturas, lugares y personas diversas.

Parafraseando a Boaventura de Sousa “colocar la diversidad en el corazón del pensamiento y de las prácticas alternativas es pieza clave para la subversión de las relaciones de poder”, y más clave aún, para recuperarse de la violencia, la discriminación y la opresión del “pensamiento único” reflejado en el discurso, en la práctica, en el mercado y en las leyes. 
Desafiar el sistema de pensamiento y practicas “normativas y legitimas” es un reto para las personas que creamos y re-creamos teorías, practicas, símbolos, lenguajes y medios de comunicación alternativos.
En este momento, sentimos la urgencia y necesidad de vivir en una sociedad libre de sexismo, opresión, homofobia, racismo, y de ciudadanos y ciudadanas de segunda clase es por eso que trabajamos, donando nuestro tiempo, nuestras ideas, nuestras experiencias, nuestras voces, nuestros medios, nuestros oídos y nuestros ojos. Para que sean de la lucha por la vida, la dignidad, el respeto y el reconocimiento de todas las personas que habitamos y somos parte del mundo.

Para consultar y participar en nuestro trabajo, pueden ir a:
http://www.geocities.com/lesbianasbogota/encuestan.htm

Del mismo modo, invitamos a todas las personas a hacer parte de la lucha por la dignidad y el reconocimiento, complementando este mensaje con proyectos, ideas y experiencias.




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MUJER CONTRA MUJER


Semana
19 de junio de 2005


Muchas imágenes harían pensar que las lesbianas salieron del clóset. Pero la realidad muestra que es un fenómeno aún invisible.


Son las 6:30 de la tarde y en el TransMilenio apenas se puede respirar. Junto al ventanal hay dos mujeres jóvenes. Una, la mayor, tiene el pelo pintado de rojo y los ojos maquillados de azul, un piercing en la nariz y chaqueta de cuero. La otra lleva el cabello largo, en su rostro tiene sutiles rasgos indígenas y no está maquillada. Hablan muy de cerca, casi al oído. Se miran directamente a los ojos y de repente se dan un beso en los labios. Nadie se da cuenta. 

Escenas como ésta se empiezan a ver con más frecuencia y ya no es tan raro encontrarse con una pareja de mujeres caminando por la calle cogidas de la mano. Tampoco es extraño observar en los bares y las discotecas a dos mujeres besándose al calor de la música. El canal Warner estrenó el año pasado la serie The L Word (La letra L), la primera en tratar abiertamente el tema de las lesbianas. La serie ha generado controversia no tanto porque tenga escenas fuertes, sino porque muestra dramas que viven tanto heterosexuales como homosexuales, desde la lente de un grupo de lesbianas. Y tal ha sido su éxito, que se estrenará en Colombia en julio, mes en el que se llevará a cabo la marcha del orgullo gay, un desfile en el que también participan las lesbianas y que ya es toda una institución en el país. 

Según el observatorio de medios del proyecto Colombia Diversa, una organización que promueve los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (Lgtb), hay meses en los que las menciones al tema de la homosexualidad ascienden a 150 en la prensa nacional. Sin embargo, la mayoría de éstas se enfoca hacia las problemáticas de los hombres gays. 

"Las lesbianas siguen siendo invisibles", afirma Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa. Y es que la palabra lesbiana todavía está cargada de estigmas sociales y este grupo no tiene igual aceptación que los gays. "Se piensa en ellas como mujeres poco delicadas, retraídas, enigmáticas y poco cuidadosas de sí mismas, mientras que los gays gozan de un estereotipo más positivo: se les ve como personas alegres, creativas y como buenos amigos", añade Sánchez. 

Esto sucede porque el tema gay ha sido más mercantilizado que el lésbico. Hay mucha más publicidad de la estética gay masculina y no es un secreto que la televisión le da más visibilidad. "Ellos han ganado más espacios por el hecho de ser hombres", dice Marta López, miembro de la corporación lésbica Triángulo Negro, que organiza encuentros pedagógicos y culturales alrededor del tema de las lesbianas. 

Mientras los gays gustan de ir a fiestas concurridas con música estridente o frecuentar saunas y piscinas comunales, las lesbianas tienden a ser más discretas. Les gusta exhibirse menos y prefieren reunirse en lugares donde puedan conversar o cocinar tranquilamente. Con frecuencia se encuentran en las casas o fincas de amigas y por lo general son más reservadas con su cuerpo que los hombres homosexuales. 

La mayoría de lesbianas viven ocultas y no les interesa mostrarse públicamente como tales porque ello podría hacerles perder su estabilidad laboral y económica. Es el caso de Marta López, una profesora de bachillerato de un colegio de Bogotá. Aunque sus colegas saben de su orientación sexual, ella tiene que ocultarla en su trabajo porque los padres de familia no aceptan todavía que sus hijos estén cerca de una lesbiana. Si bien mediante tutelas se ha logrado que no se violen los derechos laborales de estas personas, sigue existiendo una presión social soslayada que al final de cuentas pesa más y provoca que voluntariamente abandonen el trabajo. Según Elizabeth Castillo, directora del Grupo de Madres Lesbianas, la discriminación más fuerte tiene lugar dentro de la misma familia. Lo más común es que los maridos traten de quitarles la patria potestad a las madres por el sólo hecho de ser lesbianas. Pero también se observan situaciones en las cuales la madre de la lesbiana ejerce una presión sicológica muy fuerte y la descalifica continuamente, como si fuera rara, loca o estuviera enferma. Hay, además, mucha violencia física alrededor de estas mujeres, de acuerdo con Ana Lucía Ramírez, del grupo Mujeres al Borde. Ramírez señala que algunas son golpeadas en ceremonias religiosas que pretenden 'sacarles el diablo' del lesbianismo. Otras son violadas por algún familiar o persona cercana, para que "se vuelvan mujeres". "Las mujeres lesbianas sufren una doble discriminación: primero por ser mujeres y además por su inclinación sexual", dice el sexólogo Manuel Velandia. 

No todas las lesbianas responden al estereotipo que se tiene de ellas. Las hay de todas las edades y de todos los estratos, del campo y la ciudad, de la más masculina a la más femenina; las hay activistas y otras que no están enroladas en las luchas políticas; también las que lo son en una etapa de sus vidas, otras que lo saben desde muy pequeñas, y otras más que vienen a descubrirlo después de 20 años de casadas. Y también las que siguen declarándose heterosexuales aunque eventualmente sostienen prácticas lésbicas. Toda esta variedad hace el panorama más confuso. Marcela Rueda, coordinadora del programa de salud sexual y género de Profamilia, explica que todas estas prácticas se deben a que hoy la gente transita entre los límites de lo femenino y lo masculino con más facilidad que antes. Una persona puede ser de género femenino, identificarse como heterosexual y tener prácticas homosexuales. De la misma forma, otra puede ser de género masculino, definirse como homosexual y tener prácticas sexuales con hombres y mujeres. La identidad hoy es móvil y depende del contexto cultural en el que se encuentre. "A veces las personas tienen experiencias que no consideran determinantes en la definición de su identidad sexual", afirma Velandia. Esto explicaría que se vean más personas jóvenes teniendo experiencias homosexuales y bisexuales sin considerarse ni lo uno ni lo otro. "Creo que eso hace parte de la exploración del ser humano, sea heterosexual u homosexual -dice Marcela Sánchez-. Hoy hay menos miedo a explorar el cuerpo". 

Pero, para otras, estas experiencias van mucho más allá de las simples prácticas esporádicas y tocan directamente su identidad. Y desde esa condición cuestionan el orden preestablecido de los sexos. Se ha pensado que la mujer no desea, sino que es deseada, y que debe servir como medio para la reproducción de la especie. El placer se ha construido desde una visión casi exclusivamente genital y coital. "Lo que hacemos las lesbianas es cuestionar todo eso: es ponernos como sujetos deseantes y activos. Es buscar otras formas posibles de placer, de erotismo e incluso de reproducción", afirma Sánchez.


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C O N T R A   L A   S O M B R A



El lesbianismo en Colombia está empezando a organizarse a través de diversos grupos que hacen alianzas entre sí. Sin embargo, para consolidarse, aún falta camino por recorrer.

Por: Camila Esguerra Muelle* 

Es difícil hablar de un movimiento lésbico en Colombia. Tres serían las razones. Una es que las formas de organización de las lesbianas no han logrado aún una estructura permanente que articule a distintos subsectores y sobrepase las coyunturas. Esto, en todo caso, no resta valor a estas organizaciones. 

Otra, la construcción de sujeto lésbico colectivo en el país es un proceso hasta ahora incipiente, debido, en gran medida, a que el desarrollo de la identidad y las subjetividades lésbicas ha chocado con la profunda lesbofobia de la sociedad. 

Por último, porque sólo recientemente, pasamos de tener organizaciones gay o mixtas -en las que se invisibilizaba a las lesbianas o había una baja participación de ellas, debido a la dominación masculina presente, no sólo en la sociedad heterosexual, sino dentro del sector gay-, a contar con organizaciones femeninas más amplias y permanentes, que luego establecieron alianzas con otros sectores sociales, como el de mujeres transgeneristas y bisexuales. 

Fue en la década de los 70 en la que comenzaron a conformarse organizaciones activistas gay -aunque en años anteriores hubo antecedentes importantes como, en los años 40 en Bogotá, la creación de grupos cerrados- como Los Felipitos y en los años 60 la figuración del filósofo de tendencia trotskista, León Zuleta en Medellín, quien acuñó el término guey, para resistir la aculturación operada mediante la lengua, que sin embargo no ha sido incorporado. 

Dentro de estas organizaciones, en su totalidad gays o mixtas, vale la pena resaltar a Greco (Grupo de Estudio de la Cuestión Homosexual), el primero en integrar mujeres y en generar alianzas con grupos feministas. Fue conformado por estudiantes de la universidades de Antioquia y Nacional de Medellín, reunidos por Zuleta. Por la misma época, surgieron otros grupos en diversas ciudades del país como Cali, Bucaramanga y Armenia. Luego, bajo la denominación de Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia, se formaron los grupos existentes hasta el momento. En la década de los 80 surgieron nuevos grupos y se extinguieron otros, en donde la presencia femenina seguía a la sombra. 

En 1994, Juan Pablo Ordóñez, colombiano residente en Washington, ganó el premio Felipa de Souza. A raíz de este reconocimiento, se trasladó a Bogotá y, con otras personas, organizó la Asociación Colombiana de Lesbianas y Homosexuales, un nuevo proyecto de alianza entre organizaciones. Esta Asociación fue la primera en incluir dentro de su nombre de manera explícita la palabra "lesbiana". Como un brazo de ésta nacen el Grupo de Mujeres Lesbianas y Solidaridad Lésbica (SOL) el primero, de incidencia política lésbica y el segundo, enfocado a procesos de identidad. Estos dos grupos junto a Feministas Autónomas -un grupo que podríamos considerar heterofeminista-, se constituyeron en los antecesores más importantes del grupo Triángulo Negro, fundado en septiembre de 1996. Su nombre es alusivo y subversivo del símbolo con que los nazis tatuaban a las mujeres 'antisociales' con fines de segregación y eliminación. En 1997, Triángulo Negro se convirtió en el primer grupo abierto a la participación de mujeres lesbianas y en 1999 sumó a las bisexuales. Participó, por ejemplo, en la demanda por inconstitucionalidad del parágrafo del Estatuto Docente que establecía la homosexualidad como causal de mala conducta. Esta demanda fue ganada y la actuación de varias integrantes del grupo, que se desempeñaban como docentes, fue fundamental. 

Por la misma época se fundaron varios grupos, entre ellos Despertares de Pereira. De sus 15 miembros sólo dos eran lesbianas. 

Entonces se desataron una serie de iniciativas organizativas alternativas al enfoque de Triángulo Negro, que para 1999 empezó a funcionar más que como una organización de incidencia política, como un grupo de apoyo. De esta manera, Bogotá se convirtió, a finales de los 90, en un centro de la organización lésbica en Colombia. Fundadoras e integrantes de Triángulo iniciaron organizaciones como Colectivo Lésbico, que pretendía hacer activismo político basado en la investigación social; Mujeres al Borde, que trabaja desde la expresión artística; GLC (Grupo de Lesbianas de Colombia), que se estableció como una red electrónica; Dalai, un grupo de lesbianas jóvenes y Labrys, interesado en la investigación y producción simbólica alrededor las nuevas ciudadanías lésbicas, transgenéricas y bisexuales. 

Todas estas organizaciones estuvieron articuladas a metaorganizaciones y redes mixtas: Triángulo Negro y SOL al Proyecto Agenda, organización que vinculaba a grupos y empresas gays y lésbicas, y se encargaba de eventos de visibilidad e incidencia política, pero de manera coyuntural y con una notoria dominación simbólica masculina, la que en todo caso, encontró resistencia de parte de las organizaciones lésbicas. Por su parte, en el año 2000, Colectivo Lésbico, Mujeres al Borde, y Labrys comenzaron a hacer parte del sector de gays y lesbianas -actualmente denominado sector lgbt (Lesbianas gays, bisexuales y transgeneristas)- del entonces naciente proyecto Planeta Paz, que busca vincular a sectores sociales tradicionalmente no escuchados a la solución pacífica del conflicto social y armado en el país. A este sector, en 2003, se sumaría el entonces conformado Grupo de Mamás Lesbianas. 

En 2003, se creó la red Nosotras LBT integrada por organizaciones lésbicas -ya mencionadas-, bisexuales y transgeneristas (específicamente Trans-Ser y Cortransgénero). La conformación de Nosotras LBT, se constituyó en un acto separatista importante, que sin embargo, no pretendía dejar de lado el trabajo conjunto con hombres gay. Otro espacio organizativo en el que participaron estos grupos femeninos fue el Comité de impulso del Proyecto de ley por medio del cual se reconocían las parejas del mismo sexo y sus efectos patrimoniales, que cursó trámite en el Congreso de la República durante el año 2003 y fue archivado. 

De este comité de impulso, se desprendió la organización Colombia Diversa, cuya dirección ejecutiva está actualmente en cabeza de una de las líderes lesbianas feministas más activas en procesos organizativos y de visibilización en el país. 

En el mismo año, surgió la red electrónica Lesbianas Bogotá desde la cual se han establecido espacios de encuentro y se ha hecho una difusión simbólica renovadora. Por último, en 2005, nace DeGeneres-E, espacio de difusión audiovisual lésbico. 

Todas estas organizaciones han logrado alianzas esporádicas con grupos y movimientos lésbicos y feministas de otros países, y aunque muchas mantienen un trabajo permanente, es necesario que el movimiento de mujeres LBT en Colombia fortalezca su capacidad de operación, de incidencia y persistencia por encima de las coyunturas. 



Fuente 

Las fuentes de este artículo son las entrevistas hechas para la tesis de grado de la autora titulada Del pecatum mutum al Orgullo de ser lesbiana, 2002 para optar por el grado de antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia y notas de Manuel Velandia Mora, 1998. 



* Antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia